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El Tet (Año Nuevo Lunar) vietnamita ha perdurado junto con la historia de la nación.

La historia de la nación vietnamita se escribe a través de los esfuerzos de construcción y defensa nacional, mediante el sudor, el trabajo, la sangre y los sacrificios de incontables generaciones. Pero junto a estos dramáticos cambios, hay un flujo silencioso, duradero y continuo: el Año Nuevo Lunar.

Báo Quân đội Nhân dânBáo Quân đội Nhân dân15/02/2026


Desde la época de los reyes Hung hasta la sociedad moderna actual, el Tet (Año Nuevo vietnamita) sigue presente como un hilo rojo que conecta las épocas, preservando la esencia cultural y la vitalidad espiritual del pueblo vietnamita.

Tet en los registros históricos: el origen de la identidad vietnamita.

En la memoria histórica de la nación, el Tet (Año Nuevo Vietnamita) apareció muy temprano, estrechamente vinculado a la legendaria historia de la construcción nacional. La leyenda de Lang Liêu ofreciendo pasteles de arroz glutinoso (bánh chưng y bánh giầy) no solo narra el origen de la gastronomía del Tet, sino que, más profundamente, constituye la primera declaración cultural del antiguo pueblo vietnamita: la tierra y el cielo, la agricultura y la familia como el centro de su cosmovisión. Desde la época de los Reyes Hung, el Tet ha conllevado el significado sagrado de la gratitud: gratitud al cielo y a la tierra por la cosecha, gratitud a los antepasados ​​por ser pioneros y proteger el país. Esto hizo que el Tet trascendiera rápidamente la vida cotidiana para convertirse en un ritual comunitario, donde convergen creencias, costumbres y moral. Los textos históricos antiguos, desde el Đại Việt sử ký toàn thư (Historia completa de Đại Việt) hasta los registros de rituales en la corte feudal, muestran que el Tet fue una ocasión trascendental para la nación. El rey decretó una amnistía general, celebró festivales de primavera, ofreció sacrificios al cielo, la tierra y los antepasados; el pueblo reunió a sus familias y se preparó para las ceremonias. Por lo tanto, el Tet no es solo un asunto privado de cada familia, sino un ritmo compartido por toda la sociedad, donde todos están unidos y el pasado y el presente se entrelazan.

Familias se reúnen para envolver banh chung, un pastel tradicional indispensable durante el Año Nuevo Lunar. Foto: Khanh Hoa

Costumbres tradicionales del Tet: el orden cultural de los pueblos vietnamitas.

En la estructura social tradicional, la aldea era la célula fundamental de la nación. Y fue en este espacio aldeano donde el Tet (Año Nuevo Vietnamita) se nutrió de un sistema de costumbres muy arraigado, reflejo del orden cultural y moral del pueblo vietnamita.

El Tet, o Año Nuevo Lunar, es una época en la que las personas reencuentran sus raíces: limpian sus hogares, ordenan los altares ancestrales y visitan las tumbas de sus antepasados. Estos rituales no son meras formalidades, sino una forma de que los vietnamitas se integren en el flujo de la historia familiar y nacional. Cada varilla de incienso recuerda la responsabilidad de continuar la tradición, y cada saludo de Año Nuevo es un compromiso para vivir mejor en el nuevo año. Las antiguas costumbres del Tet también demuestran claramente el espíritu de comunidad: los pueblos celebran festivales, la gente se visita y se dejan de lado viejos rencores. En los primeros días del año, la negatividad se deja de lado y comienza la bondad. El Tet, por lo tanto, se convierte en un mecanismo de autorregulación social, ayudando a las comunidades a mantener la estabilidad y la cohesión a lo largo de los siglos.

Festival de Gò Đống Đa.

Tet en tiempos de guerra: una llama cálida en medio del humo y las llamas de la guerra.

La historia vietnamita es una historia de prolongadas guerras de resistencia. Pero incluso en los momentos más difíciles, el Tet (Año Nuevo Vietnamita) nunca desapareció. Al contrario, durante la guerra, el Tet reveló su extraordinaria fuerza espiritual. Las celebraciones del Tet en las trincheras, en lo profundo de los bosques, en el frente, carecían de los tradicionales pasteles de arroz cuadrados y las vibrantes flores de melocotón y albaricoque. Sin embargo, aún existían la olla comunal de pasteles de arroz de la unidad, las cartas de casa y las felicitaciones de Año Nuevo escritas a toda prisa antes de entrar en batalla. Fue en estas circunstancias de escasez que el Tet se convirtió en un ancla espiritual, recordando a los soldados que detrás de ellos estaban sus familias, su patria y su nación esperando la reunificación. El Tet durante la guerra no era solo una continuación de las costumbres, sino también una afirmación de la resiliencia cultural. Entre bombas y balas, preservar el Tet significaba preservar la creencia de que esta nación no podía ser borrada, que la vida y la primavera finalmente prevalecerían.

Tet en tiempos de paz: reconstrucción y sanación

A medida que el país emergía de la guerra, el Tet adquirió un nuevo significado: sanación y reconstrucción. Las primeras celebraciones del Tet por la paz fueron de reencuentro, de lágrimas y sonrisas entrelazadas. Familias reunidas tras la separación, pueblos resurgieron de la devastación y la sociedad gradualmente estabilizó su ritmo de vida.

En tiempos de paz, el Tet sigue desempeñando un papel crucial en la cohesión social. Costumbres aparentemente sencillas, como visitar a familiares, intercambiar saludos de Año Nuevo y dar dinero de la suerte, contribuyen a fomentar la compasión, la tolerancia y el espíritu de solidaridad. El Tet no solo marca el final de un año de trabajo, sino que también brinda a las personas la oportunidad de reflexionar sobre sí mismas y ajustar sus estilos de vida y comportamientos.

 

Costumbres aparentemente sencillas, como visitar a familiares, intercambiar saludos de Año Nuevo y dar dinero de la suerte, contribuyen a fomentar la compasión, la tolerancia y el espíritu de compartir. Foto: Thanh Huong

Tet en la era de la integración: cambiante pero no disruptiva.

Al entrar en la era de la integración y la globalización, el Año Nuevo Lunar vietnamita se enfrenta a numerosos desafíos. El ritmo de la vida industrial, la afluencia de festivales extranjeros y el impacto de la tecnología digital han dado lugar a una versión abreviada, simplificada e incluso comercializada del Año Nuevo. Sin embargo, la historia demuestra que el Año Nuevo Lunar nunca ha sido una entidad inmutable. A lo largo de cada era, el Año Nuevo ha adaptado su forma a las circunstancias, conservando su esencia: centrarse en la familia, los ancestros y la comunidad. Esta adaptabilidad es una cualidad que contribuye a la perdurable vitalidad de la cultura vietnamita. En el contexto de la integración, el Año Nuevo Lunar se ha convertido en un indicador de identidad aún más fuerte. Los vietnamitas en el extranjero aún encuentran maneras de elaborar pasteles tradicionales, preparar comidas festivas y organizar celebraciones comunitarias de Año Nuevo. Porque en tierras extranjeras, el Año Nuevo Lunar no es solo una festividad, sino un hilo conductor que retiene la identidad, impidiendo que las personas se pierdan en el flujo global.

Generaciones de la familia se preparan juntas para el Tet (Año Nuevo Lunar). Foto: Khanh Hoa

Tet: el hilo rojo que conecta los tiempos.

Al repasar la historia, es evidente que el Año Nuevo Lunar vietnamita nunca ha estado al margen de la cultura nacional. Desde las leyendas de los reyes Hung, pasando por las dinastías feudales, los años de guerra y la actual era de integración, el Tet siempre ha estado presente como un hilo conductor cultural. Este hilo rojo conecta el pasado con el presente, la memoria con la acción, la tradición con la innovación. Gracias al Tet, el pueblo vietnamita no está desconectado de su propia historia, independientemente de la rapidez con la que cambie la sociedad. En definitiva, preservar el Tet no se trata de aferrarse al pasado, sino de mantener la continuidad de la historia, para que cada generación sepa dónde se encuentra en el largo camino de la nación.

Tet y la resiliencia histórica de la nación vietnamita.

Una nación puede perder muchas cosas, pero si pierde sus recuerdos y rituales fundamentales, perderá su rumbo. El hecho de que el Tet vietnamita (Año Nuevo Lunar) haya sobrevivido, se haya preservado y renovado a lo largo de miles de años de historia es prueba de la resiliencia histórica y la profundidad cultural del pueblo vietnamita.

El Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) no hace alarde de su poder ni alborota. Pero es precisamente esta tranquilidad la que le permite resistir todos los cambios, convirtiéndose en testigo de la historia y un fiel compañero para cada vietnamita.

Los miembros mayores de la familia compartieron historias sobre las costumbres tradicionales del grupo étnico durante el Año Nuevo Lunar.

Mirando hacia atrás desde hoy hacia el pasado.

Mirando hacia atrás desde hoy, una cosa está clara: la festividad vietnamita del Tet no solo existe en el calendario, las costumbres o la memoria, sino también en la forma en que el pueblo vietnamita confronta el tiempo y la historia. Cada festividad del Tet es una oportunidad para que la nación recuerde sus orígenes y los valores que han forjado la vitalidad de Vietnam.

Y mientras el Tet se celebre con reverencia, conciencia cultural y afecto genuino, ese hilo rojo de la historia permanecerá intacto, guiando a la nación vietnamita a través de nuevas primaveras de la era moderna.

    Fuente: https://www.qdnd.vn/van-hoa/doi-song/tet-viet-ben-bi-cung-lich-su-dan-toc-1024616


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