Un fuerte enfoque en la aceleración de la I+D es crucial para definir la posición de Vietnam en las próximas décadas.

La I+D es una pieza clave del rompecabezas.

Tras casi 40 años de reformas integrales, Vietnam ha logrado resultados alentadores, sentando las bases e impulsando su objetivo de convertirse en un país desarrollado de altos ingresos para 2045. Vietnam se perfila como una potencia mundial en crecimiento. Sin embargo, para seguir destacando y alcanzar mayores logros en la era de la Cuarta Revolución Industrial, Vietnam necesita centrarse en sus capacidades de investigación y desarrollo (I+D). Si se queda rezagado, corre el riesgo de caer en la trampa del "sándwich": incapaz de competir en costes de producción con los países rezagados y, al mismo tiempo, carente de la competitividad tecnológica de las naciones más avanzadas.

A pesar de su papel crucial en el futuro desarrollo de Vietnam, la I+D sigue siendo un área poco explorada. En primer lugar, la inversión total en I+D (que incluye tanto la financiación pública como la privada) es aún muy baja, inferior al 0,7 % del PIB, una cifra menor que la de otros países de la región. Esta cifra representa solo una fracción de la de China (2,68 % del PIB en 2024). La brecha entre la investigación y su aplicación sigue siendo significativa, lo que provoca que muchos resultados de investigación no se comercialicen ni se transformen en productos prácticos que generen valor económico y mejoren la vida de las personas.

Además, la fuerza laboral de I+D de Vietnam aún presenta muchas limitaciones tanto en cantidad como en calidad. Actualmente, la proporción de personal de I+D es inferior a 10 personas por cada 10 000 habitantes, lo que representa solo el 7,6 % de Corea del Sur, el 13 % de Francia, el 29,8 % de Malasia y el 58 % de Tailandia. Cabe destacar que más del 84 % de la fuerza laboral de I+D de Vietnam se concentra en el sector público, mientras que el sector privado —principal motor de la innovación— representa menos del 14 %.

El sistema de formación de recursos humanos de alta calidad aún no satisface las necesidades de desarrollo, ya que el porcentaje de la población de entre 18 y 29 años que asiste a la universidad es inferior al 29%, mucho menor que el promedio de más del 50% en los países de ingresos medios-altos.

Al mismo tiempo, Vietnam carece de universidades, institutos de investigación y empresas capaces de implementar proyectos de I+D a escala global. El entorno de I+D tampoco es lo suficientemente atractivo, lo que provoca una fuga de cerebros, ya que muchos profesionales de la I+D buscan oportunidades laborales en el extranjero.

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La brecha entre la investigación y la aplicación sigue siendo muy grande. Foto: Binh Minh

Otro obstáculo importante es que el ecosistema de I+D de Vietnam sigue fragmentado y carece de cohesión. Actualmente, el gobierno desempeña principalmente un papel regulador, mientras que las grandes empresas operan de forma independiente, sin una coordinación estrecha con los institutos de investigación y las universidades. En particular, Vietnam no ha aprovechado eficazmente la participación de las corporaciones tecnológicas globales para conectar el flujo de conocimiento y tecnología internacionales, al tiempo que fomenta el desarrollo del talento e incrementa la inversión en I+D.

Una estrategia de rápido aumento de la inversión en I+D sienta las bases para un crecimiento acelerado.

El objetivo de incrementar el gasto en I+D al 2% del PIB para 2030 no es solo una directriz, sino un requisito indispensable para mejorar la competitividad y garantizar el desarrollo sostenible en Vietnam. Invertir en I+D no solo refleja la capacidad innovadora de un país, sino que también es clave para que Vietnam supere la trampa de los ingresos medios y se incorpore al grupo de países de alta tecnología. Para lograr este objetivo, Vietnam necesita una estrategia integral y decisiva, centrada en tres pilares principales: aumentar el gasto en I+D con cargo al presupuesto estatal, incentivar a las grandes empresas nacionales a invertir fuertemente en I+D y atraer a corporaciones tecnológicas globales. Una estrecha coordinación entre estos tres enfoques generará un poderoso impulso, impulsando avances significativos en el ecosistema de I+D y acercando a Vietnam a su meta de convertirse en una economía basada en la innovación.

Incrementar el gasto público en I+D: una base para la innovación y la competitividad nacional.

El aumento del gasto público en I+D no solo es un punto de partida, sino también un fundamento crucial para lograr futuros avances tecnológicos. Esto demuestra el firme compromiso del Estado con la inversión a largo plazo en ciencia, tecnología e innovación, fomentando la confianza y alentando al sector privado a participar activamente en el proceso de innovación tecnológica.