A medida que se acerca el nuevo año, el tiempo parece transcurrir más despacio.
Los últimos días del año ya no son apresurados. El sonido del viento es diferente. El olor a humo de cocina, hojas de plátano, paja y barro fresco... en algún lugar de mi memoria... regresa naturalmente.

La gente suele limpiar sus casas en esta época del año. Pero quizás lo que necesita más limpieza es nuestro interior.
Deja de lado las frustraciones no expresadas. Deja las cosas a un lado. Perdónate por tus errores del último año.
A medida que se acerca el nuevo año, los agricultores observan sus campos. No solo para calcular ganancias y pérdidas, sino para preguntarse:
¿El suelo sigue estando sano?
¿Comprimí demasiado la tierra la temporada pasada?
¿Hay algo que deba hacerse de forma diferente la próxima temporada?
Si los responsables políticos están dispuestos a detenerse en el "umbral", también se harán algunas preguntas muy prácticas:
¿Hasta qué punto ha avanzado esta política?
¿Hay algún lugar donde, al regresar al pueblo, te detengas de repente?
¿Hay alguien que esté teniendo dificultades porque no se ha expresado con suficiente claridad o no ha actuado con la suficiente cercanía?
Con la llegada del nuevo año, los niños anhelan ropa nueva. Los adultos anhelan paz y tranquilidad. Y los ancianos solo desean que sus hijos y nietos tengan una buena situación económica y que sus vecinos vivan en paz.

Esos deseos son muy sencillos. Y es precisamente esa sencillez la que nos recuerda que, en última instancia, el desarrollo no consiste en ir rápido, sino en hacer las cosas bien. No se trata de cuánto más se tiene, sino de preservar los aspectos más fundamentales de la vida de una persona.
«En vísperas del año nuevo» no se trata de temer al año viejo ni de apresurarse a alcanzar el nuevo. Se trata, más bien, de elegir. De conservar lo bueno. De dejar ir lo que ya no es relevante. De llevar consigo las lecciones aprendidas con esfuerzo, lágrimas e incluso fe.
Si cada uno de nosotros se detuviera un momento en ese "umbral", tal vez entraríamos en el nuevo año con más ligereza, más despacio, pero con más firmeza.
Al igual que un agricultor antes de sembrar, no siembra cuando tiene el corazón atribulado, sino que espera a que la tierra esté caliente, haya suficiente agua y vientos favorables.
Al acercarse el nuevo año, deseémonos mutuamente la serenidad suficiente para reflexionar, la compasión suficiente para perdonar, la sabiduría suficiente para innovar y la paciencia suficiente para recorrer el largo camino que tenemos por delante.
Porque, al fin y al cabo, un nuevo año comienza con un paso muy pequeño… cruzar el umbral.
LE MINH HOAN
Fuente: https://baodongthap.vn/truoc-them-nam-moi-a236857.html






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