Tras 90 minutos en el campo de Chonburi (Tailandia) la noche del 5 de diciembre, Huynh Nhu y sus compañeras desataron una lluvia de goles contra su rival, el equipo más débil del Grupo B. Este resultado se considera una contundente respuesta de las campeonas defensoras a sus archirrivales, Tailandia. En el partido inaugural del torneo de fútbol femenino de los 33.º Juegos del Sudeste Asiático, el 4 de diciembre, la anfitriona Tailandia derrotó contundentemente al equipo de Indonesia, compuesto por jugadoras naturalizadas, con un marcador de 8-0, demostrando así la superioridad de Vietnam, Filipinas y Myanmar en los grupos restantes.
Jugabilidad diversa
La contundente victoria del 5 de diciembre también formó parte de los cálculos estratégicos de la entrenadora Mai Duc Chung. El grupo del equipo femenino vietnamita incluía a dos rivales físicamente fuertes y en rápida mejora, Filipinas y Myanmar, lo que obligó al equipo a maximizar las oportunidades de gol contra Malasia para obtener ventaja en la lucha por el primer puesto del grupo.
El partido inaugural del Grupo B de los Juegos del Sudeste Asiático XXXIII se convirtió en el preludio perfecto para la selección femenina de Vietnam. Desde los primeros minutos, Hai Yen abrió el marcador con un preciso remate de rebote. Este gol tempranero actuó como catalizador, permitiendo que el ataque vietnamita explotara.
Frente a un rival con muchos jugadores naturalizados pero una defensa poco organizada, el equipo del entrenador Mai Duc Chung desplegó un estilo de juego diverso, fluido y dinámico. En ocasiones, atacaban con flexibilidad por las bandas; en otras, realizaban incursiones decisivas por el centro, lanzando una serie de audaces disparos de larga distancia.
Jugadoras jóvenes como Nguyen Thi Hoa, Hai Linh y Thanh Nha no dudaron en probar suerte desde la segunda línea, manteniendo a la defensa malasia en constante alerta. Hai Linh, y más tarde Thai Thi Thao, materializaron esa confianza con disparos ejecutados con serenidad que se tradujeron en goles.
En particular, la actuación de Thai Thi Thao en la segunda mitad fue realmente impresionante. Apenas 15 minutos después de entrar al campo, la centrocampista jugó con una intensidad arrolladora, anotando tres goles en rápida sucesión. Los goles restantes fueron obra de Bich Thuy, Hai Linh y un doblete de Hai Yen.

El equipo femenino vietnamita tuvo un excelente partido inaugural, derrotando a Malasia por 7-0. Foto: NGOC LINH
Preparación para el futuro
Esta contundente victoria no se trata solo de los puntos. También es una valiosa prueba para los jugadores jóvenes a los que el entrenador Mai Duc Chung está dando oportunidades gradualmente.
Jugadores como Cù Thị Huỳnh Như, Nguyễn Thị Hoa y Minh Chuyên se han adaptado al ritmo del torneo y juegan con confianza junto a veteranos como Bích Thùy y Hải Yến.
Los Juegos del Sudeste Asiático siempre han sido el escenario donde la selección femenina vietnamita ha reafirmado su posición de liderazgo en la región. Sin embargo, para mantener este nivel, la sucesión es crucial. Las carreras apasionadas y las jugadas audaces de la nueva generación de jugadoras son la base para que el equipo continúe cosechando éxitos, mientras que las jugadoras veteranas, como Huynh Nhu, superan gradualmente su mejor momento y necesitan que las nuevas generaciones continúen con su legado.
En el primer partido del mismo grupo, Myanmar derrotó inesperadamente a Filipinas por 2-1, lo que añadió emoción a la lucha por el primer puesto del Grupo B. Sin embargo, con una mejor diferencia de goles y el ánimo por las nubes tras el partido inaugural, la selección femenina de Vietnam cuenta con una ventaja significativa antes de enfrentarse a Filipinas el 8 de diciembre.
Un comienzo espectacular, una declaración contundente: las campeonas de fútbol femenino siguen aquí, listas para defender su título de los Juegos del Sudeste Asiático.
Fuente: https://nld.com.vn/mua-ban-thang-ngay-ra-quan-19625120522011626.htm






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