Los sueños siempre han sido un reino de semi-realidad, un espacio donde la mente humana opera de forma distinta a la de la vigilia. Al despertar, algunos recuerdan detalles vívidos, mientras que otros solo retienen imágenes fragmentadas. Pero ¿qué determina si soñamos con colores o no?
Este es un tema que se ha debatido entre los investigadores durante décadas. No se trata solo del cerebro humano; la televisión, el cine e incluso la tecnología moderna han dejado una profunda huella en cómo recordamos nuestros sueños.
Mucha gente piensa que los sueños siempre están coloreados porque el mundo real también lo está. Pero esta creencia surgió hace apenas unas décadas.
En la década de 1940, la mayoría de los encuestados afirmaron que sus sueños eran monocromáticos. Un estudio realizado en 1942 demostró que más del 70 % de los estudiantes nunca habían visto colores en sus sueños.
Décadas después, se repitió la misma pregunta con otro grupo de estudiantes. Los resultados fueron inversos.
Solo alrededor del 20% afirmó que rara vez ve colores en sus sueños. Este cambio no refleja la evolución del cerebro humano, sino que revela algo más interesante: los sueños se ven influenciados por cómo percibimos el mundo estando despiertos.

Los expertos creen que la forma en que recordamos los sueños está influenciada por los programas de televisión y las películas que vemos. (Foto: Vasilina Popova).
Los medios de comunicación influyen incluso en el mundo interior.
Cada experiencia diurna deja una huella imborrable en el sueño de una persona. Desde que el cine, la televisión y la tecnología de la imagen pasaron del monocromo al color vibrante, la forma en que las personas recuerdan sus sueños también ha cambiado.
Los investigadores han descubierto que las personas nacidas durante la era del cine en blanco y negro tienden a describir sus sueños con menos color que la generación que creció con pantallas a color. Por lo tanto, las imágenes oníricas no solo reflejan sentimientos internos, sino también el entorno visual cotidiano.
Sin embargo, los medios de comunicación no son el único factor que influye en cómo recordamos nuestros sueños.
Michael Schredl, experto en investigación del sueño en Alemania, afirma que la capacidad de recordar los detalles es el factor decisivo. La memoria no lo registra todo, solo retiene lo que causa una fuerte impresión.
En sueños, un objeto con un color familiar se pasa por alto fácilmente. Un plátano amarillo pasa desapercibido. Pero si se vuelve rosa neón, ese detalle causa una fuerte impresión de inmediato y se convierte en un recuerdo imborrable.
Los colores en los sueños pueden ser tenues o vívidos, dependiendo de cuán diferentes sean de lo esperado.
Además, los colores con significado personal se recuerdan con mayor facilidad. Un color asociado con emociones intensas o recuerdos importantes de la vida real tiene mayor probabilidad de aparecer en sueños.
Los sueños no funcionan como una película.
Mucha gente asume que los sueños son una forma de "drama interno", con imágenes, colores y tramas similares a las de las películas. Pero según el profesor Eric Schwitzgebel, esto podría ser una ilusión.
"No todas las experiencias oníricas tienen un formato visual claro. Algunos sueños son abstractos y algunos recuerdos de vigilia se construyen a partir de suposiciones en lugar de experiencias reales", dijo.

El cerebro puede "colorear" los sueños basándose en imágenes familiares de la vida cotidiana (Foto: Getty).
Los humanos tendemos a llenar los vacíos con hábitos. Al recordar una escena sin colores claros, el cerebro puede "colorearla" basándose en lo que suele ver. Si nos exponemos a imágenes coloridas a diario, nuestros recuerdos oníricos también se colorean fácilmente en consecuencia, incluso si la experiencia real en el sueño fue completamente diferente.
Según Schwitzgebel, muchas personas no comprenden realmente qué significa soñar en color o en blanco y negro. Se trata de sensaciones vagas, sin una definición visual clara.
Los sueños pueden ser sentimientos, pensamientos, un flujo de emociones o simplemente un flujo de conciencia sin forma.
Por lo tanto, cuando preguntamos "¿Tienen color los sueños?", probablemente estemos planteando la pregunta equivocada desde el principio. La pregunta debería ser: ¿qué recordamos realmente y qué reconstruye automáticamente el cerebro al despertar?
Cuando la memoria está influenciada por las emociones y las expectativas.
La memoria no es neutral. Se guía por las emociones, el contexto y las expectativas personales. En un sueño, si un color no juega un papel emocional, se olvida fácilmente.
Por el contrario, se conservará un detalle inusual o vinculado a una emoción personal.
Además, la capacidad de recordar los sueños varía de persona a persona. Algunas personas se despiertan y anotan cada escena. Otras solo recuerdan una imagen fragmentada o la olvidan por completo. Es precisamente debido a esta ambigüedad que la imaginación empieza a intervenir.
Cuando alguien relata un sueño, no solo recrea un recuerdo, sino que también lo reconstruye de forma coherente con su propia lógica y sentimientos. Los espacios vacíos se rellenan con imágenes familiares, a veces con detalles que no estaban presentes en el sueño original.
Los medios modernos, con sus colores vibrantes y su ritmo acelerado, refuerzan la idea de que los sueños deben ser coloridos. Pero cuando la mente entra en el sueño, no necesita seguir las reglas visuales del mundo real.
Recordar los colores en los sueños depende no sólo de la naturaleza biológica del sueño, sino también del entorno vital, la memoria, los hábitos de percepción de imágenes y cómo las personas asignan significado a la experiencia.
Los sueños, en definitiva, son un viaje personal donde la mente trasciende libremente las convenciones visuales convencionales. Por lo tanto, soñar en color o en blanco y negro puede decir más de ti que del sueño en sí.
Fuente: https://dantri.com.vn/khoa-hoc/giac-mo-co-mau-hay-den-trang-20251110121614424.htm







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